miércoles, 22 de julio de 2020

Edgar Berlanga un noqueador explosivo por José Valle

El joven boxeador norteamericano de sangre boricua, Edgar Berlanga, no desentonó en su debut en la "ciudad del pecado" y destruyó en pocos segundos a Eric Moon (11-3, 6 nocauts), logrando de esta manera continuar con su impresionante seguidilla de 14 victorias por la vía del cloroformo todas en el primer round.

Berlanga nació en la ciudad de Nueva York el 18 de mayo de 1997, sus padres son puertorriqueños y la mayoría de su familia reside en la isla.
“Que la gente de Puerto Rico sepa que yo vivo orgulloso de ser puertorriqueño y que por eso represento a mi isla, a mi gente y a mi hermosa bandera todo el tiempo, y pueden estar seguros que trabajaré fuerte para lograr ser campeón mundial y darle alegría a mi pueblo”, manifestó el terrible pegador.
Después de una brillante carrera en el amateurismo, debutó como profesional el 29 de abril de 2016 en Isla San Marcos, México, noqueando al local Jorge Pedroza.
Berlanga enfrentando a Samir dos Santos Barbosa

A partir de allí hilvanó su racha de victorias por la vía del cloroformo, todas en el primer capítulo venciendo a José Antonio Leos Nery, José Alberto Leal, Christopher Salerno, Saadiq Muhammad, Enrique Gallegos, Jaime Barboza, Aaron García ,Gregory Clark, el veterano brasileño Samir dos Santos Barbosa,Gyorgy Varju,Gregory Trenel y Cesar Nuñez
Edgar Berlanga es rápido de piernas y manos, trabaja muy bien los golpes al cuerpo y tiene una pegada demoledora.

lunes, 13 de julio de 2020

Alberto Sicurella un boxeador como los de la vieja escuela por José Valle (*)

Alberto Sicurella nació el 10 de junio de 1971 en la localidad bonaerense de Moreno.
Se inició en el boxeo con su entrenador de toda la vida, Alberto Zacarías, de la mano de quien realizó una brillante campaña amateur retirándose invicto con 42 peleas ganadas, 26 de ellas por nocaut y un empate.
Debuta profesionalmente el 20 de marzo de 1993 en Marcos Paz, venciendo por abandono a Rito Gamarra y allí inicia una seguidilla de 22 triunfos consecutivos venciendo a Ramon Roque Veron , Oscar Antonio Bogarin, Néstor Fabián Monge, el brasileño Manoel Oliveira da Cruz, Osvaldo Dante Cortés, Gustavo Rodolfo Sayaavedra, el chileno Mario Díaz y Ricardo Omar Vega, entre otros.
Consigue la oportunidad de disputar el título internacional del Consejo Mundial de Boxeo el 16 de abril de 1995, en la ciudad de Smederevo en Servia, perdiendo por puntos ante el local Ljubisa Simic en un fallo extremadamente localista.
Después de vencer a Gustavo Fabián Cuello y a Daniel Leonardo Zielinski, obtiene el título argentino de los livianos venciendo por nocaut técnico a Luis María "Boom Boom" Diez, el 9 de diciembre de 1995 en el estadio de la Federación Argentina de Box en el portenísimo barrio de Almagro.
El 23 de agosto de 1997 en Marcos Paz vence por puntos al recio boxeador chileno Oscar Benavides Muñoz y obtiene los títulos sudamericano y Fedelatin de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB).
El 25 de enero del año 1999 le llega la tan ansiada chance de disputar el título mundial de los livianos de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), enfrentando al senegalés nacionalizado francés Jean-Baptiste Mendy en el Palacio de los Deportes de París en la Plaza de la Puerta de Versalles En un vergonzoso fallo, los jurados le dan la victoria a Mendy, Sicurella había sido netamente superior al campeón.
El árbitro Oscar Coronel declara ganador a Sicurella en su pelea con el correntino Ramon Roque Veron
El 17 de marzo del año 2001 sobre el ring del Centro de Educación Física Nº 2 de Caseros, en la provincia de Buenos Aires, se enfrentó a Raúl Balbi en la que fue catalogada -con absoluta justicia- como la pelea del año. En un gran combate prevaleció la potencia de Pepe Balbi que se impuso por por nocaut técnico en el 10º round cuando la disputa estaba muy pareja.
A partir de allí Sicurella ya no fue el mismo, disputó tres combates con Ricardo "Kojak" Silva, ganando dos y perdiendo el restante y se retiró el 10 de agosto del año 2002 tras perder ante el discreto Ariel Olveira.
Se radicó en Madrid, España, donde da clases de boxeo recreativo y trabaja en logística.
Se volvió a casar, es padre de dos niños y vive muy feliz junto a su familia en la capital ibérica.
Ver combatir a Sicurella era un deleite para los ojos y un verdadero revival para los nostalgiosos, un boxeador de magnifica escuela, fino, cerebral, con una gran velocidad de piernas. 
Fotos Ramón Cairo
(*) El autor es historiador del tango, escritor, productor cultural.Director del Festival Nacional de tango "Carlos Di Sarli " de Bahía Blanca.

miércoles, 10 de junio de 2020

“Yeyé” Hernández Un Campeón explosivo por José Valle (*)

Héctor “Yeyé” Hernández nació en San Carlos de Bariloche, Rio Negro, el martes 9 de julio de 1957. Hijo de José y Gloria Aroca, fue el mayor de ocho hermanos, entre ellos el recordado Hugo "pajarito".
Debuta como boxeador profesional el 25 de julio de 1975 venciendo por abandono al neuquino Galindo González.
Comienza una racha de varios victorias, algunas ante rivales de fuste como el caso de Omar Hermelindo Zarza, Hugo A Gutierrez y Abel Ricardo Funes. Pierde el invicto el 28 de abril de 1976 en el mítico estadio Luna Park, perdiendo en fallo cerrado con el santafecino Ceferino Morales, que era dirigido por el maestro Amílcar Brusa.
"Yeye" Hernández era un boxeador de sólida técnica y con una pegada devastadora.
Hilvana una seguidilla importante de victorias sobre púgiles de prestigio y experiencia como Juan José Giménez, Mario Miranda, Jorge Gómez, el brasileño Joao Merencio y Nicolás Arkuzsyn.
El 17 de diciembre de 1977, en el templo de Corrientes y Bourchard, obtiene de manera contundente el título argentino Welter Junior noqueando en el primer round al experimentado Carlos Maria Giménez.
Lo defiende con éxito venciendo por puntos al correntino Juan Antonio Merlo en la ciudad de La Plata.
En 23 de septiembre de 1978 resigna el título en el ring de Luna Park perdiendo por puntos con el bonaerense, Hugo Alfredo Luero .
A partir de aquí comienza una irregularidad en su carrera alternando derrotas con victorias, hasta el año 1981 que retoma la senda exitosa con cuatro espectaculares victorias por nocauts en Santiago de Chile, ante Gustavo Hernández,Víctor Nilo, el dominicano Inocencio De la Rosa y el norteamericano Sammy Rookard.

El 23 de marzo de 1982 obtiene el título Continental de las Américas, del Consejo Mundial de Boxeo de la categoría Welter Junior venciendo por la vía del cloroformo al brasileño Diogenes Pacheco en el Gimnasio Manuel Plaza de Santiago de Chile.
Realizó su último combate el 5 de agosto de 1983 venciendo por puntos a Carlos Víctor Velázquez, en su ciudad natal. En total, realizó 63 peleas profesionales: 48 triunfos (24 por KO), 10 derrotas y 5 empates.
(*)El autor es historiador de tango, escritor, productor cultural.

viernes, 1 de mayo de 2020

César Brión el gladiador cordobés por José Valle (*)

Me lo presentó mi recordado amigo,el histórico promotor boxístico Alberto San Miguel, ya desaparecido, el 24 de marzo del año 2001 en el Polideportivo Carlos Cerutti, de Cordoba, esa noche la gran promesa del boxeo Diego Alejandro "Rocky" Gimenez noqueó espectacularmente al probador mexicano Roberto Vera Ibarra . Había nacido un 20 de Junio de 1925 en el barrio de estación Ferreyra, Córdoba (su padre era empleado ferroviario) y se crió en Villa María de la misma provincia serrana.

Debutó profesionalmente el 1 de abril de 1946 en la localidad bonaerense de Tornquist, noqueando en el primer round a Juan Carlos Sañudo .
Sus dos siguientes combates fueron en Bahía Blanca, el 12 de mayo vence por puntos a Luis Terry y el 1 de agosto noquea a Anibal Ortega, hilvanando 13 victorias consecutivas.
Decide viajar a los Estados Unidos, donde realiza su primer combate el 16 de octubre de 1948 en el Ridgewood Grove Arena de Brooklyn venciendo por puntos a Steve King.
Continúa su carrera en el país del norte, venciendo a Jimmy Walls, Willis Parker, Gene Felton y Johnny Melko entre otros.
Pierde el invicto de 21 peleas el 4 de abril de 1949, derrotado por puntos en fallo dividido ante el experimentado Vern Mitchell en el estadio St. Nicholas Arena de Nueva York. Se tomaría revancha de Mitchel venciéndolo por puntos el 6 de octubre del año siguiente.
Su buena campaña lo lleva a enfrentarse con ese mito del boxeo que se llamó Joe Louis el 29 de noviembre de 1950 en el Chicago Stadium, ganando por puntos el “Bombardero de Detroit”. En el séptimo round, Brion conectó un potente voleo de derecha que dejó al borde del Nocaut a Louis, salvado por el gong.
Comienza el año 1951 con una derrota por puntos en decisión dividida, en el Madison Square Garden de New York, ante el fuerte pegador Rex Layne.
Después de vencer a Ted Lowry, al inglés Jack Gardner en su país y a Keene Simmons, llega la ansiada revancha ante Joe Louis, el 1 de agosto de 1951 en el estadio Cow Palace, de la ciudad de Daly City, estado de California, venciendo el "viejo" Joe por puntos en fallo unánime.
Regresa a nuestro país para combatir en el Estadio Luna Park, donde le gana por nocaut a Víctor Carabajal y por puntos al protegido de Luis Ángel Firpo, el muy promocionado Abel Cestac.
El 24 de octubre de 1952 en el Madison Square Garden pierde por puntos con el ex campeón mundial Ezzard Charles.
Realizó su último combate el 29 de octubre de 1955 en La Rioja venciendo por nocaut en el cuarto round al peruano Juan Urlich “El Grandote de Huaral”.
A lo largo de su carrera como boxeador rentado disputó 60 peleas, 49 victorias (21 por KO) y 11 derrotas.
Se fue el 9 de julio de 2009, a los 84 años de edad, en la Clínica Caraffa de la capital cordobesa.
(*) El autor es historiador del tango, escritor, productor cultural.

jueves, 16 de enero de 2020

Mandela y Perón, dos apasionados por el boxeo José Valle (*)

Nelson Mandela fue sin lugar a dudas una de las personalidades más importantes de la historia de la humanidad. Por su parte, Juan Domingo Perón marcaría un antes y un después en nuestro país y latinoamérica. Compartieron la misma pasión por el boxeo y ambos, en algún momento de su vida, practicaron el noble deporte de “narices chatas”.

En el año 1950 Nelson Mandela empezó a practicar el caballeresco deporte de los puños en el gimnasio Donaldson Orlando Community Centre en Johannesburgo, capital de Sudáfrica. Un lugar donde carecían de lo básico para practicar el deporte, según él mismo cuenta en su autobiografía “El largo camino hacia la Libertad”: “No teníamos ring y entrenábamos sobre cemento, lo cual era peligroso cuando un boxeador era noqueado. Sólo teníamos un costal y unos cuantos pares de guantes. No teníamos medicina ni peras fijas, tampoco shorts, ni botas adecuadas y tampoco protectores bucales”.
El legendario “Madiba”, lejos de ver al boxeo como un deporte violento, lo veía como un arte, una ciencia. “No me gusta la violencia del boxeo tanto como la ciencia que guarda”, aseguraba. Estaba intrigado por cómo se mueve el cuerpo para protegerse a sí mismo, cómo utiliza una estrategia tanto para atacar como para retirarse, cómo toma ritmo en una pelea.
Nelson Mandela, nunca dejó de pensar en la igualdad entre seres humanos, eso demuestra cuando reflexiona sobre el viril deporte de los puños: “El boxeo es igualitario. En el ring, rango, edad, color y riqueza son irrelevantes. Cuando estás enfrente de tu oponente, cuando estudias sus puntos fuertes y débiles, no piensas en su color o estatus social”.
El líder sudafricano explica por qué no descolló en el deporte de los golpes: “No era un destacado boxeador. Yo estaba en la división de los pesos pesados y no tenía el suficiente poder para compensar mi falta de velocidad, ni la velocidad para compensar mi falta de poder”.
“Nunca participé en ninguna pelea después de que entré a la política. Mi principal interés -escribió- era entrenar. Me parecía que el ejercicio riguroso, es una excelente solución para la tensión y el estrés. Después de una sesión extenuante de ejercicios, me sentía más ligero, tanto mental como físicamente”.
En 1961, cuando su lucha por la integridad de las etnias inició, era considerado como un terrorista por las autoridades del régimen sudafricano y por la ONU, junto a otros dirigentes políticos y sociales como Walter Sisulu, Ismail Boola, Silas Molema y John Marks.Mandela fue el prisionero número 466 por 17 años, a partir de 1964, en la isla de Robben, en precarias condiciones. Posteriormente pasaría otros 10 años más en otras dos prisiones diferentes.
El gobierno de Sudáfrica rechazó todas las peticiones de que fuera puesto en libertad. Mandela se convirtió en un símbolo de la lucha contra el apartheid dentro y fuera del país, una figura legendaria que representaba la falta de libertad de todos los hombres negros sudafricanos.
Recién en el año 1990, con Frederik De Klerk en el poder, un dirigente del Partido Nacional más permeable al diálogo, Mandela recuperó no solamente su libertad sino también el gran sueño de su vida de ver a su patria libre y en un sistema democrático.
La apertura al diálogo que abrieron ambos líderes, Mandela y De Klerk, sería fundamental, para que en el año 1993, no hubiese demasiadas dudas y el Nobel de la Paz fuese compartido por ambos.
Tras las elecciones celebradas en el año 1994, Nelson Mandela se convirtió en el primer presidente negro de Sudáfrica… la larga lucha bien había valido la pena.
Desde el comienzo hasta el final de su gestión y luego ya fuera de la misma, Mandela, continuamente se preocupó por solidificar los lazos entre los ciudadanos de su patria que tanto había costado hermanar.
No se aferró al poder, se retiró cuando correspondía y siguió luchando por causas nobles.
Nelson Mandela recibió reconocimientos de todas partes y el boxeo no fue la excepción. El Consejo Mundial de Boxeo(CMB) lo nombró “Rey de la Igualdad Humana”. En pocas palabras, Nelson Mandela fue el prisionero político más famoso del siglo pasado, un hombre que se dedicó a luchar por la libertad de su pueblo y la igualdad entre las razas, un visionario y embajador de buena voluntad que cambió la historia de su país.
Mucho antes de su muerte, ya se había convertido en leyenda. Nelson Mandela murió a los 95 años el 5 de diciembre del 2013; fue un ser humano excepcional que peleó abajo del ring por las causas justas.
Juan Domingo Perón fue también un apasionado del deporte de los puños, es más, lo practicó hasta bien entrado en canas, tenía una bolsa y un Punching Ball siempre en sus residencias para entrenarse.
En su primer destino militar (Paraná, Entre Rios) fundó el Boxing Club Paraná, primer club de box del interior del país, el 18 de marzo de 1914.

Perón movió cielo y tierra para que se concrete la pelea de Pascual Pérez y el japonés Yoshio Shirai en Japón. Se llevó a cabo el 25 de noviembre de 1954 en Korakuen Baseball Stadium de Tokio, allí Pascualito se consagró como primer argentino campeón del mundo venciendo al nipón por puntos, en decisión unánime en un combate pautado a 15 rounds. El nuevo monarca de los pesos Mosca dedicó el triunfo al presidente Perón, desde el ring y por la radio cerrando su dedicatoria con la frase: “¡Cumplí, mi General!”. Pascual Pérez defendería el título mundial nueve veces de manera exitosa.
El general Perón amaba este deporte, se lo podía ver en el legendario estadio Luna Park (Corrientes y Bouchard) en la mayoría de las grandes veladas acompañado por María Eva Duarte.
“Dos potencias se saludan General”, le dijo el legendario José María Gatica a Perón, a quien le brotó una sonrisa gardeliana y le extendió la derecha en fraternal saludo.
Perón apoyó la corta campaña del “Mono” Gatica en los Estados Unidos en busca de un título mundial; la gira comenzó con éxito, derrotando por nocaut en el cuarto asalto al granítico Terry Young el 1 de diciembre de 1950.
Ante tan resonante éxito, consigue una oportunidad única: enfrentar al campeón mundial de la categoría, Ike Williams -sin título en juego-, en el Madison Square Garden de Nueva York. El 5 de enero de 1951 Williams noqueó fácilmente a Gatica en el primer round.
“Yo no hago política; yo nada más, soy peronista”, manifestaba siempre el púgil.
Tras la caída de Perón, el gobierno de la Revolución Libertadora no lo dejaba pelear.
La policía y el Ejército fueron a detenerlo al estadio Lomas Park una fría noche del 6 de julio de 1956 cuando puso nocaut en el cuarto round al bonaerense Jesús Heraldo Andreoli. Ese sería el último combate de Gatica, quien fallecería el 12 de noviembre de 1963 en el hospital Rawson, después de ser aplastado por un colectivo de la línea 95 a metros de la cancha del Club Independiente de Avellaneda.
Perón fue amigo y consejero de los boxeadores Alfredo Prada, Cirilo Gil Oscar Pita, Gregorio “Goyo” Peralta, Jorge Fernández, como así también del actor y boxeador Pedro Quartucci.

(*) El autor es historiador del tango, escritor, productor cultural.

lunes, 14 de octubre de 2019

Entre las sogas y las letras por José Valle (*)

J. Cortázar
El boxeo y la literatura es un maridaje perfecto, grandes escritores han practicado el deporte de narices chatas y escrito sobre dicha temática, y muchísimos -que nunca subieron a un ring- escribieron magníficas obras sobre el viril deporte de los puños y su mundo.
El genial escritor bahiense Eduardo Mallea, aconsejado por su padre para que supiera defenderse, recibió lecciones de boxeo del trotamundo boxeador británico Willie Gould, realizó varias exhibiciones, cruzó guantes con el mítico Torito de mataderos Justo Suárez y llegó a ser campeón universitario de boxeo con el famoso Dr. Herosa de árbitro, según le relató el propio escritor a Victoria Ocampo.
Mallea escribió el guión de la obra "Gunte, de Barracas" con temática boxística, que emitió Argentina Televisora Color (ATC) en el año 1981, protagonizada por los recordados actores Osvaldo Terranova y Alberto Argibay y el ex campeón mundial Sergio Víctor Palma.
Arthur Conan Doyle (creador del célebre detective de ficción Sherlock Holmes) escribió seis cuentos sobre boxeo publicados en el año 1922 y, mientras estudiaba medicina en la Universidad de Edimburgo (una de las más antiguas de Escocia), aprendió a boxear.
El escritor estadounidense Jack London autor de “Colmillo Blanco”, “La llamada de la selva”, “La gente del abismo”, “El lobo de mar”, entre otros, trasladó su pasión por el boxeo a la literatura escribiendo una magnífica serie de cuentos que serían publicados bajo el título “Knock Out: tres historias de boxeo”. En su rol de periodista cubrió la pelea por el título mundial de la categoría pesado entre el moreno texano Jack Johnson y la esperanza blanca James J. Jeffries disputado el 4 de julio de 1910 en Reno, Nevada. Luego de propinar una verdadera paliza, Johnson gana por nocaut.
Ernest Hemingway, ganador del Premio Pulitzer en 1953 y al año siguiente del Premio Nobel de Literatura, autor de clásicos como “Fiesta” (1926), “Adiós a las armas” (1929), “Por quien doblan las campanas” (1940), “El viejo y el mar” (1952) y “París era una fiesta” (Publicada póstumamente en 1964), entre otros, fue un fanático del box. Lo practicó durante toda su vida y era de arreglar sus diferencias a las piñas, es más, lo apodaban Kid Balzac por su admiración hacia el legendario pugilista francés Ercole de Balzac y también en alusión al notable novelista Honoré de Balzac.
En “Hombres sin mujeres”, Hemingway narra la historia de un veterano campeón que se enfrenta a un joven boxeador y en el cuento “El batallador” nos adentra en la vida de un viejo campeón, ya retirado, que se queda sin dinero y sin amor y así, totalmente desprotegido, le hace frente a lo que le queda por vivir.
El magnífico escritor Julio Cortázar fue un fanático del boxeo y siempre contaba que su pasión comenzó al escuchar por radio la pelea de Luis Ángel Firpo ante Jack Dempsey el 14 de septiembre de 1923 en el estadio Polo Grounds de Nueva York. Allí El Toro Salvaje de las Pampas con un fuerte y seco golpe sacó al norteamericano del ring que tardó más de 20 segundos en volver al cuadrilátero, por lo que deberían haber declarado ganador por nocaut al argentino. Pero eso no sucedió y Dempsey ganó por la vía del cloroformo en el segundo round, después de mandar a la lona varias veces al argentino (que a mi criterio fue el primer gran robo del boxeo mundial).
Cortázar solía decir "El boxeo es un enfrentamiento muy honesto, muy noble. Son dos destinos que se juegan el uno contra el otro, sin chance de diluir responsabilidades, como podría suceder en deportes colectivos".
En el año 1952, en París, escribe “Torito” inspirándose en la vida de Justo Suárez, incluido en el libro “Final del juego” (1956).
“La noche de Mantequilla” (de “Alguien que anda por ahí”, 1977) se basó en el combate entre Carlos Monzón y el cubano-mexicano José Mantequilla Nápoles, llevado a cabo el 9 de febrero de 1974 por el campeonato mundial mediano que ostentaba el santafesino, en la bella París y organizada por Alain Delon. Monzón ganó por demolición, dándole una verdadera paliza y obligando a Nápoles a abandonar en el séptimo round.

E. Mallea

El 7 de abril de 1973, Miguel Angel Castellini, campeón argentino de los mediano junior, le ganó por puntos al norteamericano Doc Holliday en el estadio Luna Park y Cortázar escribió la crónica para la revista El Gráfico.
Norman Mailer escritor, periodista, cineasta, actor y político estadounidense, escribió una de las más apasionantes crónicas de boxeo en “El Combate” donde narra la victoria por nocaut en el octavo round de Muhammad Alí sobre George Foreman, el 30 de octubre de 1974 en el Estadio 20 de Mayo de Kinshasa, Zaire (hoy República Democrática del Congo), gobernada por el tristemente célebre dictador Mobutu.
El inmenso Negro Roberto Fontanarrosa, también dejó su aporte a la literatura boxística con su cuento “Regreso al cuadrilátero”.
*El autor es historiador de tango, escritor, productor cultural.

domingo, 14 de julio de 2019

Carlos Monzón, del bronce a la gayola por José Valle (*)

Carlos Monzón vuelve a ser noticia debido a la serie sobre su vida emitida por el canal de cable Space. Muy buenas actuaciones y un parecido sorprendente de Mauricio Paniagua como el santafesino de joven y Jorge Román que interpreta a Carlos en su adultez. Dejan mucho que desear las personificaciones de Amílcar Brusa y Tito Lectoure.
El primero era un hombre robusto que superaba el metro noventa de alto y había sido boxeador peso pesado en su juventud. El empresario y promotor de boxeo, por su parte, media 1,85 metros, era elegante y dueño de muy buena oratoria.
Ambos son interpretados por actores de estatura baja que en nada se parecen a Brusa y Lectoure. Otro dato histórico que se omite: Lectoure, en los combates por título mundial, siempre estaba en el rincón con su boxeador, utilizando por cábala una campera negra, la misma que usó cuando Locche ganó el título internacional en 1968, en Tokio ante Paul Fuji, y que usaría siempre.
De todos modos, la serie está muy bien filmada y tiene un argumento atractivo, aunque busca destacar la imagen de un Monzón perdido por los vicios (el cigarrillo y la bebida) por sobre la del deportista, alimentado por el hambre de victoria que fue en sus comienzos.
Otro dato que no coincide con la realidad es la supuesta enemistad con Nicolino Locche; sin ser amigos íntimos, tenían una excelente relación. Con Ringo Bonavena, en cambio, era distinto, no congeniaban para nada.
He tenido la oportunidad de tratar a Monzón gracias a Don Amilcar Brusa. Lo conocí en el bar La Cuyanita que estaba en H. Irigoyen y Castelli del paquetísimo barrio de Martínez, bodegón propiedad del "gallego" Juan Carlos Iglesias donde el excampeón mundial pasaba largas horas comiendo, bebiendo vino torrontés y jugando a las cartas. Monzón tenía una mirada que helaba la sangre, era un asesino con guantes de boxeo. Sobre el ring parecía imbatible. Abajo del ring, la rula de la vida lo dejó en chancletas.
En el mes de julio del año 1999 me tocó viajar a Italia encabezando la delegación del boxeador Jorge Rodrigo “la Hiena” Barrios -del cual fui manager- el entrenador era Brusa. La “Hiena” venció por nocaut en el octavo round al italiano Silvano Usini obteniendo el título superpluma de la Unión Mundial de Boxeo (WBU).
Don Amilcar, mientras compartíamos largas sobremesas en el restaurante del hotel MillePini, con vista a las maravillosas ruinas de Segesta durante los días previos a la pelea, me comentó, hablando de la vida de Monzón y otros boxeadores, “que querés pibe, los boxeadores pasan de la bicicleta al Mercedes Benz sin escalas...”.
“Carlos fue como un hijo para mi, nunca me tuteó, ni fumó o bebió alcohol delante mio, obedecía todas mis indicaciones, fue un gran profesional... el mejor. Todavía lloro su muerte”.
Su récord profesional fue de 100 peleas disputadas, con 89 victorias, 7 empates, 3 derrotas y 1 pelea sin decisión. Ganó 61 combates por la vía del cloroformo. Había nacido el 7 de agosto de 1942 en el humilde barrio de “La Flecha” en San Javier, provincia de Santa Fe, con sangre indígena en sus venas; para mayor precisión, sus antepasados eran mocovíes.

Al poco tiempo, la familia Monzón se mudó a la capital santafesina. Comenzó a boxear muy joven. Su campaña como amateur fue de 73 combates ganados, 8 perdidos y 6 empates. Debuta como profesional el 6 de febrero de 1963, en la hermosa ciudad de Rafaela, en su provincia natal, noqueando en 2 rounds a Ramón Montenegro e hilvana una serie de triunfos hasta que el 28 de agosto del mismo año lo venció por puntos en 10 vueltas el platense Antonio Aguilar.
También le ganarían el español nacionalizado brasileño Felipe Cambeiro (Brasil, 28 de junio de 1964) y el puntano Alberto “Pirincho” Massi (Córdoba, 9 de octubre del mismo año). De estas tres derrotas se ocupó de desquitarse debidamente; de ahí en más comenzó su serie de 80 combates consecutivos sin conocer la derrota.
El 3 de septiembre de 1966 le gana por puntos en 12 rounds a Jorge Fernández y obtiene el título Argentino Mediano, en la revancha vuelve a vencer y obtiene el título Sudamericano, 10 de junio de 1967. El 6 de mayo de 1967 empata en terrible combate con Bennie “el malo” Briscoe (un boxeador de buena técnica, fuerte mandíbula y muy buena pegada).
Después de victorias ante diversos púgiles extranjeros de fuste (Douglas Huntley, Charley Austin, Jhonny Brooks, Harold Richardson, Tom Bethea, Eddie Pace y Candy Rosa), le llega la gran oportunidad de disputar el título del mundo. El 7 de noviembre de 1970, en el “Palazzo dello sports” (Roma) se enfrenta a Nino Benvenutti. Carlos Monzón castigó duramente al campeón hasta ponerlo nocaut con un maravilloso derechazo en el round doce, para convertirse en el monarca de los medianos.
Lo que siguió fueron tres victorias por nocaut ante Charles Austin, Domingo Guerrero y Roy Lee, antes de darle revancha a Benvenutti, pelea que se realizó en Montecarlo el 8 de mayo de 1971, destruyendo Monzón en tres rounds al excampeón mundial. Sus siguientes defensas: Emilie Griffith (1971); Danny Moyer, Jean Claude Bouttier, Tom Bogs y Bennie Briscoe (1972); Griffith y Bouttier (1973); José Mantequilla Nápoles y Tony Mundine (1974); Tonny Licata y Gratien Tonna (1975) y las dos finales e inolvidables ante el colombiano Rodrigo Valdéz (la última el 30 de julio de 1977).
Anunció oficialmente su retiro el 29 de agosto de 1977, con 35 años de edad y 14 defensas del título mundial. Para muchos especialistas y aficionados al boxeo Monzón fue el mejor boxeador argentino de la historia, yo no coincido con ellos; a mi criterio Pascual Pérez está un escalón por encima del santafesino.
La vida de Monzón después de su retiro no fue fácil: malos negocios y peores compañías, bebía mucho y tenía fuertes peleas domésticas con su pareja Alicia Muñiz, quien le había dado un hijo (Maximiliano).
El 14 de febrero de 1988, cometió el femicidio de su segunda esposa, Muñiz, hecho por el que fue juzgado y condenado a once años de prisión por homicidio simple.
Tras 7 años en distintos penales y cuando gozaba de salidas transitorias, falleció en un accidente automovilístico el 8 de enero de 1995 en el paraje Los Cerrillos de la Ruta Provincial 1, al noreste de Santa Rosa de Calchines, de su Santa Fe natal, a la edad de 52 años.
El autor es historiador del tango, escritor, productor cultural. Director del Festival Nacional de tango "Carlos Di Sarli", de Bahía Blanca.